Fernando SORDO                INVENTARIO 2001-2005

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summary
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Centro Cultural «Gil de Albornoz» c/ Gil de Albornoz, 1 CUENCA
Del 1 al 29 de septiembre de 2005


Si comparamos las obras que pintó Fernando Sordo en los años ochenta, poniéndolas al lado de las actuales, veremos que en esa larga evolución se han ocasionado cambios hondos y de variada índole. Aquellos colores vibrantes han cedido su lugar a las gamas sosegadas, ahora los tonos armónicos funcionan perfectamente alineados con principios conceptuales bien coordinados entre sí.

El espacio de los cuadros actuales -unas veces rectangular o cuadrado y, otras, un poliedro resultante de la superposición de los anteriores-, se acomoda a los subespacios que se encadenan en el interior -a su vez, también cuadrados o rectangulares-. Éstos se alternan y suceden en posiciones horizontales y verticales, acoplándose entre sí por puro instinto compositivo, y sin abandonar su constante vocación de ser irrepetibles; tanto por sus cadencias como sus proporciones. Luego, de cada espacio se posesiona un cuerpo de génesis celular, generalmente ovalado, que dicta sus intenciones orgánicas con insistencias de eco; para rememorar. Ni siquiera las prolíferas variaciones geométricas de la azulejería árabe pueden aspirar a un principio semejante. Aquí, el juego de las variantes que inventa el artista, es menos abstracto y más sutil y progresista.

Capítulo aparte merecen las calidades y texturas de los cuadros de Fernando Sordo, idóneas para degustar en plato templado el tacto. Tanto la exquisitez de la superficie como la expansión de un azar oportuno, entran por los ojos y las yemas de los dedos para decirnos que nada es superfluo en esta obra. Es tan esmerada y está tan cuidada que, al artista, hay que imaginársele embelesado ante cada acierto; también sería ilustrativo conocer la batalla que precede a cada consumación.

Estas consideraciones sobre la obra de Fernando Sordo, que son un introito deliberado -algo así como unas notas al programa-, harán acto de presencia al contemplar esta colección. Indudablemente. Comprobaremos cómo, el arte de cualquier época y de cualquier artista, una vez más, puede ofrecernos sus lecturas imprevisibles: una sensibilidad creada para flechar las epidermis estéticas o, si se quiere, las hojas del pericardio.

Caja Castilla La Mancha, siguiendo su trayectoria de ofrecer muestras de alto contenido plástico, y sin ánimo de pontificar, se congratula al abrir las puertas de esta exposición.

Paco Rojas